EL RUBIO ES QUIEN MANDA?

Marco Rubio no necesita mudarse a Caracas: ya gobierna Venezuela desde Washington

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Trump lo dijo medio en broma, medio en serio: quizás debería mandar a Rubio a vivir a Caracas. La broma sobra. Según una investigación publicada este 11 de julio por The New York Times (Tyler Pager y Anatoly Kurmanaev), el secretario de Estado no necesita empacar maletas porque ya gobierna Venezuela a control remoto desde Washington.

El reportaje —basado en más de una docena de entrevistas con funcionarios de ambos gobiernos, casi todos bajo condición de anonimato— traza el retrato de un "virreinato" que no se veía desde que L. Paul Bremer III administró el Irak ocupado en 2003. Seis meses después de que comandos estadounidenses sacaran a Nicolás Maduro de su habitación en plena noche, Rubio controla de facto las finanzas venezolanas, el reparto de sus recursos naturales y las decisiones de su gobierno.

El "virrey" que nunca pisa Caracas

Rubio no ha vuelto a Venezuela desde que Estados Unidos tomó el control, pero eso no le impide manejar el día a día. Mantiene contacto directo y frecuente con Delcy Rodríguez —exvicepresidenta de Maduro, hoy presidenta encargada "con el imprimátur de Estados Unidos"— con quien intercambia mensajes de WhatsApp en español: chismes, saludos de cumpleaños, selfies. El Times describe la relación como una manifestación del poder estadounidense en la era Trump, "en la que el ganador se lo lleva todo", sin que la soberanía ni el derecho internacional entren mucho en la ecuación.

Quien controla el dinero, controla el país

El verdadero cable que mueve los hilos no es diplomático, es financiero. El Tesoro de Estados Unidos recibe la mayoría de los ingresos de las exportaciones petroleras venezolanas y luego los transfiere a Venezuela a través del sistema bancario del país, en una relación que el propio reportaje compara con la de unos padres que le dan mensualidad a sus hijos: Rubio y su equipo deciden en qué se puede gastar ese dinero y quién puede gastarlo.

Ese control le ha permitido a Rubio frenar algunos de los esquemas de corrupción más flagrantes del chavismo. Pero también le da una influencia descomunal sobre Rodríguez, quien depende de ese flujo para pagar salarios públicos y sostener la moneda.

Bajo la alfombra: corrupción, DOJ y Alex Saab

No todo es cooperación. El reportaje señala que Rodríguez desestimó como preocupaciones estadounidenses las órdenes judiciales relacionadas con el petróleo venezolano, mientras gran parte del crudo se vende a través de empresas vinculadas a Trafigura y Vitol, bajo un acuerdo diseñado por Christopher Wright, secretario de Energía. Antes de la captura de Maduro, fiscales estadounidenses ya investigaban a Rodríguez, incluida a la propia Delcy, por delitos de narcotráfico —según reportó Associated Press en mayo—, aunque no está claro si esas pesquisas siguen activas. Reuters informó además sobre una eventual causa del Departamento de Justicia contra ella, algo que la Casa Blanca calificó de "completamente falso". Y el propio Alex Saab, el empresario cercano a Maduro que Estados Unidos había perseguido durante años, aparece ahora asesorando el desmantelamiento de sanciones.


¿Y las elecciones?

La gran pregunta que el reportaje deja sin responder es también la que más le importa a la diáspora: ¿cuándo vuelve Venezuela a votar? Rubio, consultado sobre un calendario electoral, respondió con una frase que lo dice todo sobre el estado real de la "transición democrática": no sabe si eso va a pasar en algún momento. Mientras tanto, María Corina Machado —la líder opositora que hasta hace poco se declaraba aliada de Washington— rompió relaciones públicamente con Rodríguez, dejando claro que no reconoce el actual arreglo como un camino hacia la democracia.

El apunte de CachikamoNews

Le pusieron otro nombre —"transición", "gobernanza compartida", "reconstrucción"— pero el patrón es viejo: un país rico en petróleo, un gobierno local que rinde cuentas a una embajada y no a su pueblo, y una fecha electoral que nadie se atreve a poner en el calendario. Bremer tuvo su Irak. Rubio tiene su Venezuela. La diferencia es que esta vez el "virrey" ni siquiera necesita bajarse del avión.


Fuente principal: Tyler Pager y Anatoly Kurmanaev, "How Marco Rubio Is Running Venezuela From Afar", The New York Times, 11 de julio de 2026.

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